La regla, la excepción y la verdad

“La verdad es la que es
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés”

La sombra del maestro Antonio Mairena era alargada y su legado era seguido a pie juntillas: Diego del Gastor, La Fernanda y la Bernarda, Perrate, la Piriñaca, Manuel Morao… El flamenco era gitano y el fandanguillo cante chico. Sí o sí. No cabía otra manera.

Entonces llegó Paco Toronjo y le dio a todo la vuelta. Francisco Gómez Arreciado (Alosno 1928-1998) dejó de cuidar piaras de cerdos para convertirse en el mayor exponente del cante de Huelva.

Su verdad cantaora, sus continuos arrebatos de genio de pueblo y su grandeza le convirtieron en la excepción a la regla. Su voz rota y su transmisión llevaron al fandango onubense a todos los rincones del alma.

Desde su llegada, HUELVA y CANTE GRANDE se escriben con mayúsculas, con esperanza, con convencimiento.

@maaf86

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