La dama del cante

“Pastora Pavón, Pastora;
qué penita y qué dolor,
quiero reflejar tu cante
poniéndole el corazón”

Nació en 1890 y más de un siglo después no ha nacido nadie que la iguale. Para los flamencos Pastora Pavón es mucho más que una cantaora al uso. Es la cantaora.

Su voz, declarada Bien de Interés Cultural, engrandecía cualquier cosa que cantase ya fuesen cantiñas, seguiriyas o fandangos. Su duende cautivó a la intelectualidad de su tiempo, que la convirtió en musa: Federico García Lorca escribió para y sobre ella, Zuloaga y Julio Romero de Torres la inmortalizaron sobre lienzo y Manuel de Falla quedó prendado de su genialidad.

Entre los flamencos, Arturo y Tomás Pavón, Manuel Torre o Pepe Pinto, compañero de Pastora hasta el fin de sus días, le entregaron su corazón por completo.

Se hizo tan grande la niña en el territorio nacional que, cuando se anunciaba una actuación en la capital, las filas se hacían incontrolables y debían entrar en acción las fuerzas del orden.

¡Y es que Pastora era mucha Pastora!

Más allá de su talento innato, su jondura sin límites y su transmisión, quizá lo más destacable sea la atemporalidad de su obra. Cualquier grabación suena actual a pesar de ser de principios o mediados del siglo pasado.

Fuente obligatoria en la que embeberse, la Niña de los Peines (Sevilla 1890-1969) está en la historia, con sus peteneras de la mala suerte, sus bamberas y sus tangos de azúcar.

Pastora es única y eterna, aborigen y universal, ancestral y contemporánea… Y para nuestra suerte lo seguirá siendo.

@maaf86

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s