Etiquetado: Antonio Mairena

El combate del siglo

“Soñé un día que al cante
lo llamaban libertad,
que las formas cantaoras
juntas podían estar”

Nunca habrá pelea más grande que aquella del 8 de marzo de 1971. Dos titanes, dos choques de estilos, seguramente dos formas de entender la vida. Muhammad Ali y Joe Frazier. Irrepetibles, inigualable, únicos. Dos mitos enfrentados por la gloria y por su ego.

Durante más de 3 y 3 décadas antes al mítico combate se desarrolló en los campos andaluces otra rivalidad napoleónica, quizá la mayor rivalidad cantaora del último siglo. Fue la protagonizada por Pepe Marchena y Antonio Mairena. Ambos fueron andaluces, en concreto sevillanos y son parte de la historia cantaora por derecho propio.

Don José Tejada Martín, nació en Marchena el 7 de Noviembre de 1903. Don Antonio Cruz García, natural de Mairena del Alcor, llegó al mundo 6 años después, concretamente el 7 de Septiembre de 1909.

De Don José Tejada, Pepe Marchena, quedará en la memoria su manera única de entender el cante, su personalidad arrolladora y un requiebro interminable capaz de tumbar a cualquier adversario antes del tercer round. Su directo por cantes libres y su crochet por soleá y tarantas le han permitido contar con una legión de seguidores interminables entre los que destacan Enrique Morente, Arcángel, Juan Valderrama o su íntimo y también gloria del cante Manuel Torre. Se puso el mundo por montera y fue el creador del último golpe registrado hasta el momento, la Colombiana. Además “vistió al flamenco de smoking” y se hizo llamar “maestro de maestros”. Para muchos es la primera mentira del cante, para muchos otros su última verdad.

Don Antonio Cruz, Antonio Mairena, fue un historiador. Seguramente el cantaor más enciclopédico. Recorrió Andalucía entera recopilando cantes y registrándolos, recreándolos con su poderosa voz. Fiel a la tradición destacó por su gancho en seguiriyas y soleás se especializó en el hook por tonás. Defensor a ultranza de cante gitano-andaluz dejó una descendencia cantaora formidable entre los que destacan Agujetas, la Fernanda y la Bernarda o José Menese. Entre sus títulos más destacados destacan su nombramiento como Director Honorario de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folclóricos Andaluces de Jerez de la Frontera o la polémica por predestinada III Llave del Cante.

Rivalidades que duran una eternidad, combates épicos que duran más de quince rounds, personalidades que dejan huella… El Marchenismo y el Mairenismo, dos escuelas grabadas a fuego en los seguidores del flamenco, dos formas de entender mundo antagónicas, dos voces que engrandecieron el cante.


@maaf86

El cante por seguiriya

“Al moro yo me voy
por no verte más,
porque son dobles las grandes duquelas
que me haces pasar”

Como siempre, lo principal es el cante pero daremos unas breves notas que nos permitan tener un concepto con un poco más de exactitud.

El término seguiriya, nombre por el que todos conocemos hoy en día este palo, proviene del término seguidilla, aunque ha ido adoptando varias formas como: siguiriya, seguirilla, seguidilla gitana, cante de plañideras, plañera… y algún otro menos común.

Dejando a un lado la etimología, una teoría en la que parecen coincidir la mayoría de los flamencólogos es que la seguiriya proviene del Martinete, perteneciente a la familia de la Toná. Quizás sorprenda a muchos que el baile por sevillanas nace de las “coplas de seguidas” propias del folclore, que solían ser bailadas en sus dos vertientes: la castellana y la andaluza.

En referencia a su estructura literaria señalamos que aunque es posible escucharla de tres versos, la más usual es la de cuatro. Existe una gran variedad a la hora de interpretarlo como consecuencia de la libertad formal que posee. Esta libertad está ligada de alguna forma al llanto y la queja desconsolada que acompaña al cante de plañideras en los actos a los difuntos.

Podemos hallar diferentes formas de seguiriyas, no sólo nos referimos al estilo melódico (que los veremos ahora) sino a la tonalidad en la que se ejecuta el cante. Es decir, solemos empezar cantando “por abajo” pero luego al combinar los altos y los bajos estaríamos haciendo una seguiriya de cambio. Por último, ya que se suele hacer para terminar porque es la parte más “valiente” haríamos lo que se conoce como Cabal.

A la hora de diferenciar entre los estilos, existen cuatro focos principales: Triana, Los Puertos, Cádiz y Jerez. En cada uno de ellos podemos señalar algunos de los más conocidos intérpretes y creadores dentro de su zona geográfica.

  • En el barrio de Triana: Frasco “el Colorao”, Antonio y Manuel “Cagancho” y Silverio Franconeti. (Recordad que ya hicimos mención a esta seguiriya de Silverio hace algún tiempo)
  • Los Puertos, referido a las localidades entre Sanlúcar de Barrameda y San Fernando: “el Planeta”, “el Fillo”, Curro “Dulce”, Tomás “el Nitri”…
  • Cádiz: Enrique “el Mellizo” y Francisco “la Perla”
  • Jerez: “Paco la Luz”, “el loco Mateo”, “el Marrurro”, Manuel Torre, Manuel Molina…

Ahora vamos a analizar, un vídeo e intentaremos identificar cada estilo. Para ello, nos valdremos de Antonio Mairena, sin duda el cantaor más enciclopédico hasta el momento, aunque haya recibido críticas por su visión un tanto “gitanista” del flamenco. Es acusado de esto, junto con Ricardo Molina sobre todo por la obra “Mundo y Formas del Cante Flamenco”. Sin embargo, si hay cantes donde sí se podría discutir sobre el protagonismo del pueblo gitano, la seguiriya no es uno de ellos, ya que “esas fatigas” que conlleva podrán ser mejor expresadas y con mayor queja por quien más las sufre, siempre que exista un cierto rigor en su ejecución y generalizando por supuesto.

Seguiriya de Triana: Antonio Cagancho, Frasco “el Colorao” y Manuel Cagancho. En los comentarios de Youtube viene esto mismo y con la letra de cada estilo.

Seguiriya de los Puertos: Tomás “el Nitri”, seguiriya de Jerez: “el Marrurro” y Cabal de los Puertos: “el Fillo”.

He querido tomar este vídeo en concreto ya que existen casos en los que los estilos se acercan tanto que puede que no sea fácil clasificarlo. En este vídeo, podemos leer en sus comentarios que la primera seguiriya es de Frijones. Esto tiene una explicación muy lógica; los creadores de estos estilos no eran indedendientes los unos de los otros. Se escuchaban entre ellos mismos y creaban a partir de una base, lo que suponía en muchos casos una variación de pequeños matices solamente. La del “Marrurro” admite mucha menos discusión ya que son característicos esos “ay” entre los tercios. En cuanto al cabal de “el Fillo” se ve claramente lo que hablábamos de el tono que se hace más alto y donde la guitarra toma un cierto aire a Guajira.

Podríamos seguir hablando de este cante con tantísimo peso dentro de nuestro arte, aportando datos sobre todo, y hablando de otros cantes que derivan de la seguiriya como pueden ser la Liviana o la Serrana. Sin embargo, respetando a quien lo vea de manera diferente, lo importante es poder conocer estos aspectos generales que nos hagan volvernos un poco más exigentes y sobre todo, que nos permitan poder disfrutar más cuando escuchemos algo realmente bueno.

Un saludo.

Pablo Rondón

El Romance y el origen del flamenco

“Caminaba el conde Olinos
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a la orillita de mar”

Esta semana el Rincón de Rondón se centra en los cantes por Romances y para ello es inevitable hablar de los orígenes del Flamenco.

Sin pretender dar clases de historia, porque la intención de este pequeño rincón es la de hacer que la gente sepa lo que escucha, a la hora de hablar del romance encuentro razonablemente necesaria una pequeña introducción para situarnos con un poco más de precisión.

El romance flamenco nace a partir del romance popular andaluz, donde a su vez, éste representa una forma más del romancero popular existente en la Península Ibérica. Pues bien, es ese romancero popular andaluz en combinación con las canciones ya existentes lo que provocan el origen del romance flamenco y el del Flamenco como tal.

De mediados del s. XIII a mediados del s. XV el romance deja de ser una forma coloquial del lenguaje y se constituye como una forma poética formada por una serie indefinida de versos octosílabos donde riman los pares en asonancia quedando sueltos los impares. Análogamente señalamos la aparición de las primeras familias gitanas unos 30 años antes de la reconquista del Reino de Granada por los cristianos en 1492. A pesar de no ser unánime la idea de que son los gitanos los que en uso de ese romance andaluz dan forma al romance flamenco, no se puede dudar de su participación en ella aunque haya autores que no le atribuyan el exclusivo mérito.

También son llamados Corridos o corridas, principalmente por los gitanos.

¡Vamos al cante!

Como origen del flamenco, el romance se constituye como fundamento de las Tonás, Martinetes, Deblas y Nanas. Es posteriormente, cuando se le da una forma más popular a ritmo de Bulería por Soleá, de la Caña o la Alboreá en un compás de 12 tiempos. Precisamente, es Antonio Mairena (sin duda el cantaor más enciclopédico con el que todos los aficionados al flamenco podemos contar) de quien tenemos la primera evidencia de este cambio en la forma de interpretarlo con el “Romance de Bernardo el Carpio” a mediados del siglo pasado. Cierto es que no suele interpretarse con frecuencia debido a su tonalidad un tanto repetitiva.

Como es costumbre, proponemos dos vídeos para dar un poco más de realidad a estas cosas que explicamos.

En este video Antonio Mairena nos ofrece un ejemplo de lo anterior, donde el cante se hace más bailable.

Ahora ponemos otro vídeo en el que canta el Alonso del Cepillo y Juana la del Cepillo con un estilo mucho más semejante a su forma primitiva, donde parecen estar recitando. Esta manera de interpretar el cante nos puede acercar más a hacernos una idea de lo que eran esos juglares en las plazas y puertas de los castillos recitando los cantares de gesta con hazañas de caballeros como “El cantar de Mío Cid”

Os recomiendo que escuchéis la “Magna Antología del Cante” donde encontraréis a otros cantaores como El Negro, además de los aquí citados Juana y Alonso del Cepillo, Agujetas el Viejo, Vallejo o Pericón también han sido autores destacados valiéndose de ellos en ocasiones para interpretar otros cantes.

¡Un abrazo a todos!

Pablo Rondón