Etiquetado: Diego del Morao

Moraíto, Morao, casi negro

“Se ha quedado morado
de tanto llorar,
el barrio de Santiago
ya está fuera de compás”

El morado surge de la combinación del rojo y el azul. A priori, un color sin nada en particular, sin nada de especial, sin gloria ninguna.

Pero todos sabemos que, dependiendo del ámbito, el país o la cultura en que nos movamos, las connotaciones de los colores van variando, pudiendo llegar a provocar sentimientos realmente importantes en las personas que los perciben.

Si nos situamos, por ejemplo, en el ámbito publicitario, el morado transmite lujo, riqueza y nobleza. En cambio en el campo de la Semana Santa hablar de morado es hablar del Cristo de Mena y en el sector agrícola de uvas.

Hablar de morado en el flamenco, “morao” en andaluz, es hablar de guitarra y de Jerez, de solera y de compás, de arte y dinastía.

Porque en el flamenco no existe el violeta, el malva o el morado claro. Existe el “Moraíto”. Y hablar de “Moraíto”, Manuel Moreno Junquera (Jerez de la Frontera 1956-2011) es hablar de José Mercé y de la Paquera, del Torta, de la Macanita y de tantos otros que han disfrutado de sus contratiempos, sus acordes y su acompañamiento. Es hablar de innovación y tradición, de pureza y revolución, de risas y de llanto.

Si hablamos sin embargo del color “Morao”, hablamos de Manuel y de Diego.

Y hablar de Manuel “Morao” (Jerez de la Frontera 1929) evoca nostalgia, tabernas en blanco y negro, recuerda a Caracol y a Terremoto, a cante gitano y fatigas. Es presagiar el fin de nuestro arte por impuro y falta de rumbo. De tiempos ya extinguidos siempre mejores.

Por el contrario, hablar de Diego del “Morao” (Jerez de la Frontera 1979) es hablar de conocimiento, raíz y modernura, de Marina Heredia, Montse Cortés o Andrés Calamaro. Es hablar de genio, juventud, soniquete y sabiduría. Es hablar de ilusión y porvenir.

Hablar por tanto del morado en el flamenco es hablar de pasado, de presente y de futuro. Pero sobre todo es hablar de magia y de guitarra, siempre de guitarra.

@maaf86

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Bulerías de cine 2. Abril francés.

“Cuando me mientan a Francia
me acuerdo de tu presencia
porque de Francisa a Francia
es poca la diferencia”

Nuestro nuevo post de Aproximaciones trata sobre ella, ni más ni menos que ella,  una mujer polifacética: actriz, cantante, musa, artista… Victoria Mérida Rojas nació en Madrid, desarrollando su carrera mayormente entre Francia y España.

Ganadora de un Premio Goya y una Concha de Plata en 1995 por su papel en “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muertos”  Victoria Abril es una apasionada de la música y entre sus gustos, naturalmente, está el flamenco.

Es de su disco “Olala”, año 2007, de donde cogemos  la versión tan personal, fresca y flamenca que la artista hace de “Jolie Môme” la canción  francesa compuesta por Léo Ferré y popularizada por Juliette Gréco. Para ello se acompaña de los fenomenales  Diego del Morao y Javier Limón.

Una canción por bulerías en francés, a disfrutarla.

@maaf86