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A la gloria de Enrique Morente

“Al cante no lo molestes,
tócale muy despacito
como Habichuela a Morente”

Solo podía ser por él: Por el cantaor, por la persona, por el maestro, por el amigo… Por Enrique.

Porque Morente lo fue todo en el Flamenco y mucho en la cultura contemporánea. Porque partió de las escencias del flamenco para aportarle su personalidad y abrir un camino diferente.Porque solo él podría haber puesto de acuerdo a tanta alma inquieta sin más interés que devolverle parte de lo que le deben.

Dicen que sembrando vientos se recogen tempestades. También que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Él más que nadie sembró vientos de armonía, de confraternización y de compañerismo. Ahora, en los meses primeros de 2014 un sinfín de gente que le aprecia se reúne para devolverle tempestades de afecto, de respeto y de admiración. Sobre todo de admiración.

Porque Enrique poseía muchas virtudes: Conocimiento, jondura, sensibilidad, inquietud, valentía… De todas ellas, la más destacable para este servidor, fue su compromiso inagotable con el ARTE GRANDE.

Dentro del ámbito flamenco defendió siempre a los jóvenes, augurando un futuro espléndido para este arte en el que está tan de moda el fatalismo. Ahora se reúnen para mostrarte su agradecimiento Farruquito, Carmen Linares, Tomatito, Eva la Yerbabuena, Arcángel, Miguel Poveda, José Mercé, Pepe Habichuela, Josemi Carmona, Pitingo, Argentina, Juan Carmona, Dorantes, Habichuela Nieto, Diego Carrasco y Tomasito.

Fuera del Flamenco se interesó por todo: Teatro, cine, pintura, poesía… Por eso, solo alguien como él podía entregarse a Chacón, a Picasso, a Miguel Hernández, a Machado o a Gardel a boca llena y de la misma manera, solo por alguien como él Joaquín Sabina, Juan Diego, Santiago Auserón, Loquillo o Los Planetas podrían entregarse a Enrique sin parapetos.

La cita está fechada. Está siendo algo único. Tan único como Enrique Morente.

@maaf86

La Fe del Flamenco

“Las mentiras son verdades
que vienen de recogía
por la puerta de la calle”
(Agustín Gil)

Treinta y seis vueltas al sol y unos ideales cojos del pie izquierdo. Agnóstica, con un oído frente al otro, de baile ”malajoso” pero de palmas a compás… Así me parió mi Pepa, escéptica sin más credo que unos versos y un buen cante.

Admiro a quien nació con el don en sus adentro para echarle reaño a una Soleá o a una Seguiriya.
Yo que entono como un gallo ”pisao”, siempre le puse ”voluntá” a un Fandango que más que para la tierra de Alosno se me desviaban camino de los Cerros de Úbeda… Lo mío es un caso ”perdío”.

Pero si me lo permiten, quisiera hacer alusión a los que con voz o sin ella regalan sus letras a una guitarra.  Siento verdadera idolatría por aquellos que escriben tan profundo que hasta duele. Ideales, desengaño, amor o problema social se convierten en poemas de ”carne de gallina”. Historias que escapan de las gargantas privilegiadas contadas en una Soleá, y es que solo tres versos octosílabos necesita El Flamenco para cantar ”El Quijote”.

Yo creo en la gente y en que amanece todos los días, a veces por Alegrías y otras por Martinete los días de ”nublao”. Siempre desde el respeto hacia aquel que cree en Dios yo me aferro a la ”Fe del Flamenco”.

LS