Etiquetado: huelva

Cantaor de matrícula

“Dicen los gitanos viejos
que el cante es sabiduría,
fuente de conocimiento”

“El flamenco se canta con faltas de ortografía”. Rancapino
“Una persona que sepa leer y escribir no puede cantar flamenco, porque pierde la buena pronunciación”. Agujetas
“Para cantar flamenco no se necesitan ni libros, ni ordenadores, ni ir a la universidad”. Capullo de Jerez

¡Qué inquina, por dios! ¡Qué inquina!

¿Qué le habrán hecho las Matemáticas, la Filología Hispánica o las Ciencias Empresariales a los flamencos? ¿De qué tienen la culpa las raíces cuadradas, las tildes y la media aritmética? ¿Qué propiciará que el Duende desaparezca en cuanto intuya la presencia de alguna de éstas?

Es cierto que para cantar, tocar o bailar bien no hace falta más que eso, cantar, tocar y bailar bien pero de ahí a que la sabiduría o el conocimiento de otras materias perjudiquen al artista hay un salto…

He seleccionado tres ejemplos de cantaores flamenco del siglo XXI, aunque parezcan del siglo XVII, pero podría haber puesto 25 más porque la lista tiende a infinito.

Por suerte hay también muchos flamencos de primerísimo nivel que no opinan así: Miguel Poveda, Fernando de la Morena, Manolo Sanlúcar o Arcángel son algunos de ellos.

Precisamente hoy vamos a hablar de este último. Francisco José Arcángel Ramos, Arcángel (Huelva 1977), onubense universal y una de las figuras sin discusión del flamenco actual. Debilidad de El Pele, de Valderrama, de un servidor y de Carmen Linares, fue ella quien lo bautizó como “el niño de COU” cuando ambos estaban preparando el espectáculo La Parrala y Arcángel acudía a los ensayos recién salido de sus exámenes, carpeta de apuntes en mano.

Estudioso, perfeccionista y enamorado del flamenco, juega con el cante dibujándolo a sus anchas. Personalísimo, no desaprovecha ocasión para situar el flamenco en lo más alto, dejando su sello contemporáneo siempre partiendo desde el más profundo conocimiento de las raíces.

Su sabiduría flamenca no tiene límites, sus inquietudes tampoco.

Con todos vosotros Arcángel, cantaor de matrícula.

@maaf86

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La regla, la excepción y la verdad

“La verdad es la que es
y sigue siendo verdad
aunque se piense al revés”

La sombra del maestro Antonio Mairena era alargada y su legado era seguido a pie juntillas: Diego del Gastor, La Fernanda y la Bernarda, Perrate, la Piriñaca, Manuel Morao… El flamenco era gitano y el fandanguillo cante chico. Sí o sí. No cabía otra manera.

Entonces llegó Paco Toronjo y le dio a todo la vuelta. Francisco Gómez Arreciado (Alosno 1928-1998) dejó de cuidar piaras de cerdos para convertirse en el mayor exponente del cante de Huelva.

Su verdad cantaora, sus continuos arrebatos de genio de pueblo y su grandeza le convirtieron en la excepción a la regla. Su voz rota y su transmisión llevaron al fandango onubense a todos los rincones del alma.

Desde su llegada, HUELVA y CANTE GRANDE se escriben con mayúsculas, con esperanza, con convencimiento.

@maaf86

Desde el exilio

“Pensando en ti me dormía
retrato del mismo cielo,
desperté, me vi sin ti
y eché a llorar sin consuelo,
Cielo, qué va a ser de mí”

Dieciséis años han pasado desde que el Maestro nos dejara. Dieciséis largos años. Ese vacío en el Fandango es difícil de llenar ya que es un pozo sin fondo. Paco fue mucho Paco.

La fuerza y hondura que solo él supo darle a este cante, el sentimiento y la expresividad, esa forma de agarrar la silla al cantar, esos tiempos en los Fandangos Valientes que eran casi hablados, hablados desde el alma, eso ya no se repetirá.

A pesar de esta nostalgia que impregna el alma de todo buen aficionado al Fandango de Huelva, a veces, tenemos la oportunidad de rememorar ese sonido, esa fuerza, y esa sabiduría en el cante ya que esa semilla que Paco dejó sigue presente hoy día.

¿Merece ser llamado justo sucesor? Juzgadlo vosotros mismos. Yo solo sé que se me saltan los lagrimones como puños al escucharlo entonar la primera frase, recordando a Paco.

Miguel Romero Torres